
Javier Wong es un rockstar. Verlo filetear el pescado es todo un espectáculo y uno no puede dejar de preguntarse cómo es que todos sus dedos siguen pegados a sus manos. En menos de cinco minutos, reduce un lenguado entero, pulpo, limones, ajíes y cebollas en su mundialmente conocido cebiche. La gente lo rodea, interrumpen para tomarse fotos con él, y se escuchan acentos chilenos expresándole su admiración.
"Soy más conocido afuera que en mi país", explica, y es cierto, ya que fue un diario inglés el que lo nombró el mejor cebichero del mundo, no solo sobre otros grandes del plato frío nacional, sino incluyendo a los cocineros que preparan las versiones del cebiche en otros países.
Javier Wong es paciente y amable con aquellos que se le acercan, aunque reconoce que mientras cocina, se puede incomodar un poco: "bien malos, oye, me tomaban fotos con flash mientras trabajaba". Y es que a quién le gustaría que lo cieguen con luces brillantes cuando estás manipulando un cuchillo bien filudo de 30 centímetros de largo.
En 1994, el poeta Rodolfo Hinostroza, amigo y fiel devoto de su cebiche, le puso esa voz francesa al local, “Chez Wong” (La casa de Wong). Acá no hay carta ni menú, es Javier quien decide qué vas a comer. Tampoco le interesa abrir una cadena o ser el chef principal de algún crucero, de un restaurante internacional o incluso de Palacio de Gobierno, como alguna vez se lo ofrecieron. Es feliz en su cocina y punto. ¿Cuándo empezó a cobrar lo que ahora muchos pagan por probar su cebiche? Con una sabiduría oriental, responde calmado: "Cuando me tuve confianza. Cuando supe que lo que estaba haciendo era lo mejor".

Javier Wong es considerado un genio culinario que con tan solo un wok, un buen cuchillo y una cuchara hace maravillas utilizando ingredientes como el lenguado fresco, pulpo y calamar, tiene que ser del día, verduras locales y chinas, va improvisando deliciosos platos de comida.
Fuente : Varios medios. |