
Argentina se encuentra ad portas de un peligroso embalse inflacionario producto de una política de subsidios indiscriminada, asevera un estudio publicado en el diario argentino “El Clarín”. Para especialistas locales esta situación es una clara advertencia para aquellos que están al interior del gobierno peruano y pretendan hacer lo mismo. El estudio fue realizado a raíz de que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner anunció, hace algunos días, que algunos de los sectores más rentables de la economía, tales como el bancario, seguros, telefonía móvil, mineras, petroleras, juegos de azar y aeropuertos los cuales dejarán de recibir subsidios de gas, luz y agua.
Los ministros gauchos como el titular de Planificación, Julio de Vido, y el de Economía, Amado Boudou, anticiparon que será el primer paso para comenzar a evaluar qué otros sectores dejarían de tener una tarifa subsidiada. Ante esta coyuntura, los técnicos del Banco Ciudad (BC) hicieron el ejercicio teórico para plantear la encrucijada que tiene el gobierno argentino, ya que las cuentas fiscales son cada vez más débiles y los subsidios no pararon de crecer en los últimos años.
Según estimaciones de la consultora EGES, el Estado destinará 71.925 millones de pesos (4,1% del PBI) en concepto de subsidios durante el 2011, mientras que el año pasado giró 48.032 millones (3,3% del PBI) y en 2005 3.478 millones (0,7%). Así el Banco Ciudad calculó que, si las autoridades argentinas deciden eliminar los subsidios a la luz, el gas, el agua y el transporte en un solo día, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subiría 20,4% de golpe en una sola jornada. “Considerando los reacomodos que se generarían en otros bienes y servicios el impacto final sobre el IPC sería aún mayor", manifestaron los especialistas de la institución que dirige el economista del PRO Federico Sturzenegger. Se señala que sin ningún tipo de subsidios, el precio del pasaje del subterráneo, el medio más rápido para trasladarse por la Capital Federal, sería 214% más caro: pasaría de $1,10 a $3,45; mientras que los viajes de colectivo treparían 283%.
Por ejemplo, el boleto de $1,25 costaría $4,78. El principal incremento se daría en el servicio ferroviario. Si las empresas dejan de recibir los fondos del Estado y pretenden seguir teniendo el mismo nivel de ingresos, cada pasaje aumentaría 512%. El informe del BC también estimó que si el gobierno elimina los subsidios a la electricidad y agua, las tarifas aumentarían más del doble, y si cortan las del gas sería más del triple. El impacto que tendría este aumento en el bolsillo de los trabajadores hace que todos los economistas coincidan en que no se pueden eliminar estos subsidios de un día para otro. Asimismo hay la necesidad de mantener algunos, porque hay sectores de la población que precisan tener tarifas más baratas en servicios de transporte y de energía. Por el otro lado, eliminar los subsidios a amplios sectores de la población podría incrementar el aumento de precios, en un contexto en el cual el gobierno pretende que el costo de vida no trepe más del 18% durante el año 2012. "El ajuste de precios necesario en los bienes y servicios regulados no podría realizarse de una sola vez, sino que deberá encararse de forma gradual", manifestaron técnicos del BC.
Perú debe mirarse en ese espejo Economistas consultados por EXPRESO aseveraron que “Perú debe mirarse en ese espejo” para evitar caer en lo mismo. Para el economista Carlos Adrianzén, los subsidios implican precios artificiales y por lo tanto no se pueden mantener mucho tiempo por encima de la realidad porque vienen los “famosos desembalses”, como lo que está sucediendo en Argentina. En el caso del actual gobierno advirtió que se debe tener cuidado al indicar que “los asesores, los más brillantes, los que han escrito la 'Gran Transformación', quieren hacer un embalse de precios”. En ese sentido mencionó que se busca crear un Fondo de Estabilización para los alimentos. “No sólo mantienen el embalse de Alan García con el Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles (FEPC) sino hacer otro nuevo”, precisó. Señaló que este tipo de medidas siempre terminan de manera “triste” y que incide negativamente en la población, porque son los que más sufren de los famosos desembalses.
“La señora Kirchner hizo el embalse en la campaña electoral para que los argentinos votaran por ella, una vez que la eligieron puso precios un poco más realistas y lo más gracioso es que el culpable de que los precios suban en Argentina es la crisis internacional”, refirió. Advirtió que si Perú sigue la política del país gaucho le iría mucho peor que a la misma Argentina. “Argentina es como un individuo que se está tirando del piso 10 y cae del 10 al piso 6, el Perú es un individuo que está en el tercer piso y que se tira desde ahí al suelo cayendo rápido”, arguyó. Indicó que si bien en el país no hay una política general de subsidios como en Argentina, los subsidios existentes como el FEPC no deben mantenerse ya que les ha costado a los peruanos una fortuna, más US$ 2,400 millones malgastados y perdidos en mantener un control de precios artificial. “El FEPC no se va a poder mantener mucho más sin generar una bomba de embalse que después se corrija a la mala”, dijo.
Además refirió que en el país el tipo de cambio está distorsionado porque el Banco Central de Reserva (BCR) obliga a las AFP, a través de la regulación, a realizar las compras de sus instrumentos en soles. Es decir lo que hace es que los soles en lugar de irse a dólares se vayan por decreto a esos otros instrumentos. “El dólar se cae y cae y se le pregunta cada rato a los economistas porque cae el dólar, uno por responsabilidad del gobierno particularmente del BCR”, anotó.
Subsidios bien focalizados El economista Carlos Adrianzén consideró que subsidios como “Pensión 65”, lanzado recientemente por el gobierno, es uno de los programas sociales emblemáticos de la administración actual que tiene como objetivo proteger a los adultos mayores de extrema pobreza a partir de los 65 años. Según dijo son discutibles, pero en el caso de subsidios para gasolinas y otras cosas menos importantes, no lo son. “Todos debemos pagar impuestos y no debería haber subsidios de consumo para nadie”, señaló. En la misma línea el economista Pablo Secada aseveró que si bien en el país las políticas no se consideran netamente subsidios lo son cuando por ejemplo un banco le da un crédito, a una tasa menor a la del mercado, al agricultor, entre otros casos.
Destacó que los subsidios en Perú no deben ser eliminados, habiendo tanta pobreza; sin embargo recomendó que sean bien elaborados. Señaló que en el país hay 26 programas sociales y muchos de ellos redundan no siendo bien focalizados. Recomendó que los subsidios deben ser tranparentes, publicados y establecidos en el presupuesto. Asimismo deben ser focalizados, medirse su rendimiento e impacto, por una entidad privada, así de cumplir con los objetivos deben eliminarse.

“Eso en la práctica no se da en el país y reciben los beneficios gente que no los necesitan como en el caso del Vaso de Leche”, anotó.
Fuente : Expreso - MIRTHA TRIGOSO |